Las elecciones del domingo 5 en el estado de Guerrero no son preocupantes sólo para el derrotado PRD, que descendió al tercer lugar en el que fue uno de sus bastiones. El repunte de los viejos núcleos de poder priista -los de Figueroa, Aguirre y Juárez Cisneros- mezclado con la evidente presencia de grupos armados, presagia tiempos difíciles para la entidad, siempre proclive a turbulencias.
La elección local del domingo 5 en Guerrero no sólo significó un desastre electoral para el PRD, que perdió 40% de los cargos alcanzados en 1999, sino también el regreso de los exgobernadores Rubén Figueroa, Ángel Aguirre y René Juárez.
Los tres viejos políticos retomaron sus cotos de poder, pues se repartieron las listas de candidatos a alcaldes y diputados locales, tanto de mayoría como plurinominales. La débil oposición interna no impidió el regreso de los duros del PRI, que se esforzaron por salir unidos a pesar de sus diferencias.
En contraste, los perredistas reeditaron las pugnas entre chuchos y lopezobradoristas, además de lidiar con el gobernador, postulado por su partido pero aliado del PAN y cuya administración está plagada de funcionarios del régimen priista.
Con el respaldo del senador Manlio Fabio Beltrones, el gobernador mexiquense Enrique Peña y la dirigente nacional del tricolor, Beatriz Paredes, los tres exmandatarios guerrerenses conservaron Chilpancingo y recuperaron las seis ciudades más importantes por su actividad económica, que forman parte de los siete municipios con mayor concentración de electores y actualmente son gobernadas por el PRD y el PAN: Acapulco, José Azueta (Zihuatanejo), Iguala, Taxco, Tlapa y Pungarabato.
Además, al quitarle las alcaldías de Petatlán y Tecpan al PRD, el binomio Rubén Figueroa-René Juárez retoma el control político de la Costa Grande, donde están los dominios del exalcalde de Petatlán y presunto narcotraficante Rogaciano Alba Álvarez, así como de Rubén El Nene Granados.
En tanto, con los resultados del viernes, el PRD sólo ha refrendado 24 de las 40 alcaldías que actualmente ostenta.
La división no solo afectó al PRD en las principales ciudades, sino también Teloloapan, uno de sus bastiones y donde el diputado local con licencia del PRD Marino Miranda compitió por el Partido Socialdemócrata y le ganó por más de 3 mil votos al candidato perredista, Orbel Urióstegui.
En esta elección el PRD ganó sólo 13 distritos de mayoría, de los 18 que lograron en la elección pasada.
REVISTA PROCESO
lunes, 27 de octubre de 2008
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