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martes, 27 de noviembre de 2007

POLÍTICOS OBSOLETOS

El pasado fin de semana el gobernador Zeferino Torreblanca Galindo inauguró la Casa Guerrerense en la ciudad de México, donde se ofrecerán información y servicios turísticos de nuestra entidad a los visitantes, así como la venta de artesanías y de diversos productos que elaboran nuestros artesanos, y habrá exposiciones en distintos rubros relativos a la cultura.

Pero… ¡error! Invitó a la inauguración de las instalaciones a los ex gobernadores Rubén Figueroa Alcocer y René Juárez Cisneros, a quienes los “santos” de la política guerrerense, sobre todo los de “izquierda”, los han satanizado y nada más porque estos apoyaron en su campaña al actual mandatario del estado, no quisieran que estuvieran junto a él ni en pintura.

Las fotografías de la reunión de ambos ex mandatarios junto a Torreblanca Galindo –quién sabe si no fue invitado al acto el actual senador priísta Ángel Aguirre Rivero o éste no quiso asistir por las diferencias que tiene con el gobernador—se difundieron en distintos medios impresos del estado.

Hagan de cuenta que los “santones” de la izquierda domesticada y convenenciera vieron a su “santo patrono” saludando al mismísimo diablo, con lo cual ya comenzaron a hacer un debate que es innecesario, cuando que deberían de ocuparse en temas más productivos y que ayuden a resolver los problemas de los guerrerenses, que no son pocos ni sencillos.

Para esos “santurrones” de la política guerrerense es un pecado que el actual jefe del Ejecutivo del estado haya invitado, primero, a los ex gobernadores y, luego, haberse tomado la foto con él, porque les resulta inconcebible que un “asesino”, como consideran a Figueroa Alcocer, y un “corrupto y represor”, como califican a Juárez Cisneros, lo acompañaran.

Y se olvidan que apenas hace unos días, al siguiente del 14 de este mes, también tildaron de “represivo” a Torreblanca Galindo únicamente por aplicar la violencia legal en contra de quienes han afectado infinidad de veces a terceros: ciudadanos guerrerenses y turistas, que están indefensos.

Los “izquierdosos” estaban que temblaban de “coraje” porque el gobernador mandó desalojar a los delincuentes de Ayotzinapa, que se autollaman “normalistas”, de la sede del Poder Legislativo, donde causaron destrozos y robaron muchas pertenencias de las oficinas que atrofiaron.

Pero ahora se olvidaron de ello y se van contra el mandatario por el simple hecho de que se reunió con los ex gobernadores en un acto que consideran profano, porque no viven en esta tierra, sino en el limbo, y se olvidan que la política tiene sus normas, escritas o no, que deben respetar, les pese o no.

Quienes han adoptado esa actitud se encuentran fuera de contexto, pues existe la cortesía política y a ella se apegó el jefe del Ejecutivo estatal, además de que el mensaje de fondo es que, a pesar de que son gobiernos diferentes, siempre debe prevalecer la unidad, sin importar los partidos.

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