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martes, 4 de diciembre de 2007

LA PROFESIONALIZACION EN LOS SERVIDORES PUBLICOS

Unas de las muchas razones de la falta de rendimiento en la administración pública es a la par de los despidos masivos en cada cambio de gobierno, es el que se privilegie para su contratación o permanencia en el trabajo, la ideología y la militancia partidista, así como el compadrazgo, el amiguismo y el nepotismo antes que la capacidad, experiencia y perfil profesional de las personas.
De esta forma, cada 3 ó 6 años, dependiendo si se trata de la administración municipal o estatal, entra la barredora en las diferentes dependencias para sacar a los funcionarios y trabajadores, porque todavía no se ha implementado en nuestra entidad y municipio el servicio profesional de carrera, en el que la seguridad para permanecer en los puestos sea el tener capacidad, responsabilidad y honestidad, no el sello de un partido o el trabajo partidista.
Esto hace que quienes se quedan en la administración pública o son de nueva contratación, no solamente caigan en irresponsabilidades o no cumplan con su trabajo, sino que incluso incurran en acciones deshonestas, porque saben de antemano que no se les fincarán responsabilidades al ser del mismo grupo y partido político, compadres, amigos o familiares.
La incertidumbre en su empleo, es a la vez un “talón de Aquiles” para nuestra incipiente democracia, porque por conservar su trabajo el ciudadano o la ciudadana tienen que someterse a la “línea” que les marcan sus jefes inmediatos empezando por las elecciones internas de su partido para culminar con los procesos electorales constitucionales.
Por ejemplo, a nivel estatal, después del primero de abril del 2005 hubo despidos masivos de empleados, bajo el argumento de austeridad presupuestal y de una mayor eficiencia, lo que no fue cierto puesto que las plazas de los trabajadores despedidos fueron cubiertas casi inmediatamente y los nuevos contratados no son precisamente personas muy capaces como se ha venido demostrando.
Lo peor de todo es que la mayoría de los despedidos eran personas que necesitan de ese trabajo y en verdad trabajan, mientras que se sigue manteniendo en sus puestos a “aviadores” y otros que medio cumplen con su función por tener más empleos, cuyo mérito es solamente estar bien relacionados. Lo mismo sucede a nivel municipal y por ello no solamente tenemos nuevos aprendices de funcionarios y empleados municipales, sino personas que se sienten protegidas e intocables, por lo que no cumplen cabalmente el trabajo que le corresponde o peor aún, caen en acciones de prepotencia y soberbia hacia la población, así como algunas de ellas hasta en acciones deshonestas.
Ante esto, si en verdad se tiene interés por llevar a cabo una administración honesta, responsable y eficiente, se tiene que anteponer la capacidad, experiencia y perfil profesional de los empleados que ya están laborando, despidiendo solamente aquellos que no estén cumpliendo con sus responsabilidades y sustituirlos por otras personas que también reúnan los atributos de capacidad, profesionalismo y capacidad, porque mientras se siga privilegiando la ideología y militancia partidista, así como el amiguismo, compadrazgo y nepotismo, seguiremos teniendo administraciones municipales no solamente ineficientes sino hasta corruptas por la impunidad que se presupone el ingresar a un empleo o cargo por compromisos, no por capacidad.
Insistimos: Es tiempo de que se empiece en el quehacer público con el servicio profesional de carrera, evitando que cada 3 ó 6 años en la administración pública municipal o estatal, respectivamente, se tenga aprendices en los diferentes cargos y empleos, porque eso representa un costo para todos los contribuyentes y frena a la vez el desarrollo de nuestros municipios o estado.

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