NOE MONDRAGON
Pugnas por el poder en medio de las crisis políticas
Dos cosas deben quedar muy claras en relación a los últimos acontecimientos: el segundo episodio violento contra los normalistas de Ayotzinapa, fue protagonizado por fuerzas de seguridad federales. Y la puja política por las candidaturas en las tribus del PRD con miras a la elección local de octubre de 2008, se intensificó notablemente. El desglose señala que, en medio de la violencia, la cerrazón y las irregularidades administrativas, la pugna por el poder no se detiene. Avanza imparable.
1.- CALDERÓN-ZEFERINO: CERRAR PINZAS.- El pasado 14 de noviembre, los normalistas de Ayotzinapa fueron desalojados violentamente de las instalaciones que ocupa el Congreso del Estado. A cargo de ese cruento episodio estuvo el secretario de seguridad pública estatal, Heriberto Salinas Altés. La responsabilidad cayó directa sobre la administración estatal perredista presidida por Zeferino Torreblanca. El pasado viernes 30 –16 días después- los normalistas volvieron a ser reprimidos en la caseta de cobro La Venta, en Acapulco. Pero esta vez, el operativo estuvo a cargo de fuerzas de seguridad federales. Es decir, se sacó la represión de la esfera estatal, y se compartió créditos en ese sentido, con la federal del panista Felipe Calderón. De ahí se abren las lecturas: A) A la demanda reiterada de plazas magisteriales por parte de los normalistas, se aunó la resistencia del gobierno estatal a cederlas. Y como se trataba de un asunto que le compete gestionar y resolver a éste último -pero se encontró a su vez con la llave cerrada por parte de la federación-, la crisis estalló. B) La salida del gobierno estatal zeferinista fue entendible: si el gobierno de Felipe Calderón no abonaba en la solución para la entrega de plazas, al menos debía solidarizarse con él. Y la única forma de hacerlo, era reprimiendo también a los normalistas. Así, Estado y Federación cerraron pinzas ante la necedad fundamentalista de los ayotzinapos. Se trataba de una sola cosa: compartir responsabilidades políticas derivadas de la represión. Entonces la situación se va despejando: ni el estado ni la federación están dispuestos a ceder a la presión ejercida por los normalistas. Y lo que se esperaría entonces, es un ambiente de peligrosa crispación. De irreductible polarización como antesala de más violencia. Los mensajes están muy claros.
2.- LOS REACOMODOS DEL PODER.- Enmarcadas en una situación de crisis política y social, las tribus perredistas se desatienden del conflicto que los afecta de algún modo –son gobierno ahora y no oposición-, y se enfrascan en la pugna futura por el poder. Lo cual resulta incongruente, pues como gestores públicos no han dado los resultados mínimamente deseables. Pero están desatadas: A) La corriente Izquierda Renovadora del gobernador Zeferino Torreblanca, tendrá amplias posibilidades de meter mano en la designación de candidatos para 2008. Acapulco es el bastión electoral más codiciado. Y por supuesto, juega con dos cartas: la secretaria de Desarrollo Social Gloria Sierra. Y el secretario de Finanzas Carlos Álvarez Reyes. B) Esa misma corriente abrió a la vez, sus apuestas políticas nacionales: jugará para la dirigencia nacional perredista a renovarse en marzo próximo, con Jesús Ortega Martínez, líder de la tribu Nueva Izquierda o Los Chuchos. Con ello, la corriente zeferinista volvió a tomar distancia otra vez del peje Andrés Manuel López Obrador, que apoya abiertamente al ex jefe de gobierno capitalino Alejandro Encinas Rodríguez. C) Eso explica en gran medida, las defensas, los compromisos, los silencios y hasta las complicidades del actual dirigente estatal del PRD Sebastián de la Rosa Peláez, con las acciones ortodoxas emprendidas por el gobierno estatal perredista, contra los normalistas disidentes. La lógica está descubierta: Nueva Izquierda apoyará esta vez a Zeferino y no a Chavarría, en la designación y palomeo de candidatos a diputados locales y presidentes municipales. Mientras que el gobierno estatal hará lo propio con esa tribu en relación a la dirigencia nacional. D) En este reacomodo del poder, el secretario general de gobierno Armando Chavarría delineó una jugada de poder: aparentando y vendiendo una ruptura política, envió al diputado local Martín Mora Aguirre, como adepto de Alejandro Encinas. Justamente, cuando la tribu Polo Guerrerense de Izquierda no termina de aflojar sus apoyos a Ortega o Encinas. Aunque se anticipa que será también, por el primero de ellos. E) el que se quedó en medio del fuego cruzado entre las tribus, fue el ex alcalde de Acapulco Alberto López Rosas, militante activo de la tribu Nueva Izquierda de Jesús Ortega y Sebastián de la Rosa. Era obvio: al darse cuenta de la inevitable alianza entre su tribu y la del gobernador Zeferino Torreblanca, la candidatura para la presidencia de ese puerto –que pelea por segunda ocasión- se desvanece automáticamente por los amarres entre las cúpulas perredistas. El beneficiario tendría que ser, un cuadro de pura sangre zeferinista. Y mientras las tribus amarillas pelean el poder internamente y de manera anticipada, afuera el conflicto público las carcome. Las pone en la inesquivable ruta del desgaste. dragonato@hotmail.com
Dos cosas deben quedar muy claras en relación a los últimos acontecimientos: el segundo episodio violento contra los normalistas de Ayotzinapa, fue protagonizado por fuerzas de seguridad federales. Y la puja política por las candidaturas en las tribus del PRD con miras a la elección local de octubre de 2008, se intensificó notablemente. El desglose señala que, en medio de la violencia, la cerrazón y las irregularidades administrativas, la pugna por el poder no se detiene. Avanza imparable.
1.- CALDERÓN-ZEFERINO: CERRAR PINZAS.- El pasado 14 de noviembre, los normalistas de Ayotzinapa fueron desalojados violentamente de las instalaciones que ocupa el Congreso del Estado. A cargo de ese cruento episodio estuvo el secretario de seguridad pública estatal, Heriberto Salinas Altés. La responsabilidad cayó directa sobre la administración estatal perredista presidida por Zeferino Torreblanca. El pasado viernes 30 –16 días después- los normalistas volvieron a ser reprimidos en la caseta de cobro La Venta, en Acapulco. Pero esta vez, el operativo estuvo a cargo de fuerzas de seguridad federales. Es decir, se sacó la represión de la esfera estatal, y se compartió créditos en ese sentido, con la federal del panista Felipe Calderón. De ahí se abren las lecturas: A) A la demanda reiterada de plazas magisteriales por parte de los normalistas, se aunó la resistencia del gobierno estatal a cederlas. Y como se trataba de un asunto que le compete gestionar y resolver a éste último -pero se encontró a su vez con la llave cerrada por parte de la federación-, la crisis estalló. B) La salida del gobierno estatal zeferinista fue entendible: si el gobierno de Felipe Calderón no abonaba en la solución para la entrega de plazas, al menos debía solidarizarse con él. Y la única forma de hacerlo, era reprimiendo también a los normalistas. Así, Estado y Federación cerraron pinzas ante la necedad fundamentalista de los ayotzinapos. Se trataba de una sola cosa: compartir responsabilidades políticas derivadas de la represión. Entonces la situación se va despejando: ni el estado ni la federación están dispuestos a ceder a la presión ejercida por los normalistas. Y lo que se esperaría entonces, es un ambiente de peligrosa crispación. De irreductible polarización como antesala de más violencia. Los mensajes están muy claros.
2.- LOS REACOMODOS DEL PODER.- Enmarcadas en una situación de crisis política y social, las tribus perredistas se desatienden del conflicto que los afecta de algún modo –son gobierno ahora y no oposición-, y se enfrascan en la pugna futura por el poder. Lo cual resulta incongruente, pues como gestores públicos no han dado los resultados mínimamente deseables. Pero están desatadas: A) La corriente Izquierda Renovadora del gobernador Zeferino Torreblanca, tendrá amplias posibilidades de meter mano en la designación de candidatos para 2008. Acapulco es el bastión electoral más codiciado. Y por supuesto, juega con dos cartas: la secretaria de Desarrollo Social Gloria Sierra. Y el secretario de Finanzas Carlos Álvarez Reyes. B) Esa misma corriente abrió a la vez, sus apuestas políticas nacionales: jugará para la dirigencia nacional perredista a renovarse en marzo próximo, con Jesús Ortega Martínez, líder de la tribu Nueva Izquierda o Los Chuchos. Con ello, la corriente zeferinista volvió a tomar distancia otra vez del peje Andrés Manuel López Obrador, que apoya abiertamente al ex jefe de gobierno capitalino Alejandro Encinas Rodríguez. C) Eso explica en gran medida, las defensas, los compromisos, los silencios y hasta las complicidades del actual dirigente estatal del PRD Sebastián de la Rosa Peláez, con las acciones ortodoxas emprendidas por el gobierno estatal perredista, contra los normalistas disidentes. La lógica está descubierta: Nueva Izquierda apoyará esta vez a Zeferino y no a Chavarría, en la designación y palomeo de candidatos a diputados locales y presidentes municipales. Mientras que el gobierno estatal hará lo propio con esa tribu en relación a la dirigencia nacional. D) En este reacomodo del poder, el secretario general de gobierno Armando Chavarría delineó una jugada de poder: aparentando y vendiendo una ruptura política, envió al diputado local Martín Mora Aguirre, como adepto de Alejandro Encinas. Justamente, cuando la tribu Polo Guerrerense de Izquierda no termina de aflojar sus apoyos a Ortega o Encinas. Aunque se anticipa que será también, por el primero de ellos. E) el que se quedó en medio del fuego cruzado entre las tribus, fue el ex alcalde de Acapulco Alberto López Rosas, militante activo de la tribu Nueva Izquierda de Jesús Ortega y Sebastián de la Rosa. Era obvio: al darse cuenta de la inevitable alianza entre su tribu y la del gobernador Zeferino Torreblanca, la candidatura para la presidencia de ese puerto –que pelea por segunda ocasión- se desvanece automáticamente por los amarres entre las cúpulas perredistas. El beneficiario tendría que ser, un cuadro de pura sangre zeferinista. Y mientras las tribus amarillas pelean el poder internamente y de manera anticipada, afuera el conflicto público las carcome. Las pone en la inesquivable ruta del desgaste. dragonato@hotmail.com

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